
La República de El Salvador inicio un proceso de cambio a partir del 1° de junio del año 2009, luego de percibir después de 20 años un real proceso de alternancia política. Dicho proceso de cambio se ha hecho presente tanto a nivel institucional como a nivel de eficacia en la gestión de la Cooperación Internacional. Bajo ese contexto se ha iniciado una transformación en la visión y paradigma de lo que precisamente es la cooperación internacional y el rol que representan dentro de la dinámica de desarrollo nacional de nuestro país.
En materia de relaciones internacionales, como muy bien se ha establecido, compete al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de El Salvador ser la institución responsable de la proyección y promoción de los intereses estratégicos nacionales del país a nivel regional, multilateral e internacional, específicamente en campos como el político-diplomático, económico-comercial, educativo-cultural, social y de cooperación para el desarrollo, etc. Dentro de esta última área, la cual presenta nuevos retos y desafíos dentro de la atención de necesidades nacionales de desarrollo, así como de urgentes cambios en los paradigmas de la gestión de la cooperación internacional, es que se crea en junio de 2009 por mandato del presidente de la República Mauricio Funes, el Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo, con el objetivo principal de coordinar, integrar e incrementar la cooperación internacional para el desarrollo, posicionándose como el ente rector de la cooperación en El Salvador.
Es así como siguiendo esos principios y nuevas necesidades de desarrollo expresadas por la actual situación del país, se han establecido muchos objetivos (así como otras acciones estratégicas), entre las cuales se ha propuesto la de impulsar la Cooperación Sur-Sur, la de fortalecer las relaciones de cooperación con los socios de la región centroamericana y del sur, establecer vínculos con nuevos socios cooperantes y avanzar en la implementación de los compromisos de la Declaración de París (2005) y el Programa de Acción de Accra (2008), ambos firmados por El Salvador en el mes de mayo de 2009.
La reestructuración institucional, así como el cambio de paradigma en la gestión de la cooperación internacional en lo que es el actual Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo y su Dirección General de Cooperación para el Desarrollo, ha implicado el hecho de pasar de una concepción de la ayuda como mero proceso que responde a la política exterior de El Salvador, a considerar otros aspectos implícitos dentro de ella como el desarrollo social local y nacional. Es decir, ahora uno de los objetivos principales de dicha institucionalidad es la de actuar y responder ante las reales necesidades de desarrollo que muestra el país, a través de una gestión de la cooperación internacional más efectiva, eficaz, transparente e inclusiva, teniendo como ejes y/o pilares principales la búsqueda de que dichos flujos de ayuda respondan a los principios, metas y necesidades de desarrollo contempladas en el actual Plan Nacional de Desarrollo (Plan Quinquenal de Desarrollo) 2010-2014, el cual establece “una hoja de ruta” a corto y mediano plazo de lo que El Salvador debe implementar en materia de políticas públicas sociales para el desarrollo, contemplando 5 grandes áreas: 1) Equidad, Inclusión Social y reducción de la pobreza; 2) Reactivación Económica; 3) Desarrollo Sostenible; 4) Seguridad Ciudadana; 5) Dimensiones Especiales de Desarrollo.
A comparación de lo que se estilaba anteriormente, dentro de la nueva visión del Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo, se encuentra el hecho de que se ha dejado de lado conceptos de gestión de la cooperación por visiones “geográfico-territoriales”, lo que significa que ya no se procede a gestionar la cooperación por áreas de competencia regional: América, Europa, Asia, África, Oceanía, etc; sino que más bien se busca cumplir con los lineamientos estratégicos contemplados dentro de la actual agenda de “Eficacia de la Ayuda”, lo que ha permitido implementar actualmente como una visión de la gestión de la cooperación bajo enfoques “Sectorial”. Esto implica que el proceso de gestión tiende a alinearse al fortalecimiento y atención de los principales sectores de desarrollo nacional, entre los cuales destacan: Agricultura y Ganadería; Justicia, Seguridad y Prevención de la Violencia; Protección Social; Educación, Ciencia y Tecnología; Agua y Saneamiento; Gobierno y Sistema Político; Sociedad Civil; Descentralización y Desarrollo Territorial, entre otros. Esta nueva visión de trabajo por sectores, se basa en la clasificación realizada por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Además, dicha visión, también se complementa con los esfuerzos que está llevando a cabo El Salvador, a través del Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo, con la inclusión y participación de la sociedad civil, instituciones del Estado y socios cooperantes, de una "Agenda Nacional de Eficacia de la Ayuda".
Ahora bien, entrando en materia de lo que precisamente ha implicado la Cooperación Sur-Sur para el país bajo este nuevo contexto institucional, es preciso para quienes no están familiarizados con el concepto de dicha modalidad de cooperación, esta es aquella que se realiza entre países de nivel de desarrollo relativo y/o similar (países que en su mayoría son considerados según la clasificación otorgada por el Banco Mundial como de Renta Media). Esta es de carácter puramente técnico y consiste en el intercambio de experiencias, conocimientos y habilidades entre países en desarrollo, como apoyo al logro de sus objetivos económicos y sociales. La particularidad en todo caso, de este tipo de cooperación en contraposición a los tradicionales esquemas de la llamada Cooperación Norte-Sur (entre un país de nivel de desarrollo alto y uno más bajo), es que exige el que ambas Partes garanticen los llamados “costos compartidos”. Eso quiere decir que los dos países involucrados en la acción de cooperación, aportan recursos financieros, técnicos y humanos, etc; lo que produce una relación de cooperación en términos equitativos.
El caso de El Salvador es muy particular, ya que este es considerado según la mencionada clasificación del Banco Mundial como un país de Renta Media “Baja”, lo cual le ha conllevado a presenciar el proceso de re-direccionamiento de la cooperación por parte de países socios tradicionales como Suecia, Noruega y Reino Unido (por citar algunos ejemplos), quienes han dado mayor prioridad a países considerados de Renta Baja y/o Menos Adelantados (PMA) como los de la región de África. Sin embargo esto ha alentado al país a promocionar y posicionarse cada vez más en los espacios de la llamada Cooperación Sur-Sur, viendo esta no como una alternativa, sino más bien como una estrategia “complementaria” a los actuales esfuerzos de cooperación que aún brindan al país socios tradicionales de cooperación.
Para el Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo, como nuevo ente rector de la Cooperación Internacional al Desarrollo en nuestro país, es importante dar paso a la consolidación de una fuerte apuesta por cambiar la visión en relación a la Cooperación Sur-Sur, considerando aspectos claves como:
- Esta es considerada una valiosa fuente de cooperación técnica, lo que le permite a los gobiernos que enfrentan desafíos similares de desarrollo, compartir e intercambiar experiencias y buenas prácticas de gestión, desde una relación horizontal y de relativo bajo costo económico.
- Tiene una enorme relevancia “política” (es decir, presenta bajo niveles de condicionalidad la cual la mayoría de las veces se presenta en las relaciones de Cooperación Norte-Sur y/o en la llamada Ayuda Atada), la cual le permite a los países del Sur, posicionarse con más fuerza y liderazgo en el escenario internacional, teniendo un rol más protagónico en la construcción de una nueva arquitectura de la ayuda que fomente relaciones más justas, simétricas y equitativas.
- Es una de las principales apuestas de El Salvador, el proyectarse como un país oferente de cooperación técnica.
Partiendo de las anteriores premisas, es importante que la Cooperación Sur-Sur en el caso de El Salvador consolide dos pilares estratégicos de interés, los cuales son cada vez más considerados por la actual agenda regional de Cooperación Sur-Sur: los componentes político y técnico.
Evidentemente, la Cooperación Sur-Sur tanto a nivel nacional como regional se ha ido consolidando como una de las principales apuestas políticas de desarrollo. Es importante destacar además que una de las dimensiones significativas de la Cooperación Sur-Sur es hacer posible el desarrollo de un sistema internacional de cooperación horizontal (como aporte al actual sistema de gobernanza global, el cual promueva relaciones cada vez más simétricas y menos condicionadas. En ese sentido, es necesario que la Cooperación Sur-Sur ejerza un papel central en la discusión sobre el desarrollo nacional e internacional de los países del Sur, así como en la discusión acerca del rol que en el mundo en desarrollo debe tener dicha modalidad en la consolidación de una gobernanza global justa y democrática.
Similarmente, la Cooperación Sur-Sur es considerada cada vez más como una importante apuesta técnica, ya que como lo dicen los expertos en esta área, dicha modalidad de cooperación logra “hacer mucho con poco”. Al respecto, es necesario reconocer que el desarrollo no se cuantifica solamente en términos gráficos y económicos, sino que también en el incremento y especialización del capital humano, social, tecnológico y cultural de los pueblos, en función de las apuestas estratégicas que sirvan a los intereses y derechos de todos los ciudadanos. Esto obviamente vendrá a poner en valor los avances logrados por las políticas públicas de los países en desarrollo como El Salvador, fortaleciendo cada vez más sus capacidades institucionales.
Para algunas personas, la Cooperación Sur-Sur solo involucra las dinámicas de cooperación presentes en las relaciones bilaterales de El Salvador con sus socios del área Latinoamericana y del Caribe. Sin embargo tratándose la Cooperación Sur-Sur de una modalidad que se extiende hasta las dinámicas de cooperación bilateral con los llamados países de Renta Media, esta también se encuentra presente en latitudes como las de Asia (principalmente en países de Asia del Este), África y algunos países del mundo árabe. En esta óptica, El Salvador ha presentado ser un país que ha incrementado sus relaciones de Cooperación Sur-Sur no solo con sus socios del área Latinoamericana y del Caribe, sino que también con otros países extra-regionales como: Qatar, Israel, Marruecos, India, Egipto y Jordania. Además ha avanzado sus relaciones de cooperación de una u otra forma con países del llamado grupo BRICS (Brasil, Rusia, India) y los CIVETS (grupo de países conformado por Colombia, Indonesia, Egipto, Tailandia y Sudáfrica).
En los últimos años, El Salvador ha recibido Cooperación Sur-Sur de países como: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Honduras, India, Israel, Marruecos, México, Perú, Venezuela, entre otros; y ha brindado cooperación técnica a países como: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y Venezuela, entre otros. En este apartado es importante destacar el rol cada vez más relevante que ha demostrado el país en materia de Cooperación Sur-Sur, por ejemplo la misión de ayuda (contingente de 8 miembros del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja Salvadoreña) que el actual Gobierno puso a disposición a través del Ministerio de Gobernación a Haití, en el marco de las acciones de mitigación y reconstrucción de los efectos devastadores generados por el terremoto de 7.3 grados que sufrió dicho país caribeño en el mes de enero de 2010, es una muestra del compromiso de El Salvador con el desarrollo de sus países vecinos.
Por otro lado, para El Salvador además de la Cooperación Sur-Sur, es importante la dinámica que se ha generado con la cada vez más prominente y estratégica “Cooperación Triangular”, la cual es aquella que se efectúa con el apoyo financiero de un país desarrollado y la asistencia técnica de un país de desarrollo similar y/o relativo al del país receptor. En ese ámbito, el país ha acumulado experiencias triangulares en diversas acciones bajo dos vertientes, como receptor y como oferente. Como receptor, el país ha desarrollado iniciativas de cooperación triangular con México, Argentina y Chile, con el apoyo financiero de Japón, Alemania y Bélgica. Uno de los proyecto más emblemáticos entre El Salvador-México y Japón, se denomina: “Mejoramiento de la Tecnología para la Construcción y Sistema de Difusión de la Vivienda Social Sismo - Resistente” TAISHIN-Fase II. En esta misma dinámica interesan las posibles oportunidades que pueden ofrecer en esta materia países como España y Estados Unidos. En calidad de oferente, El Salvador ha ejecutado iniciativas de cooperación con países del istmo centroamericano como Guatemala y Honduras, con el apoyo financiero de Japón, principalmente en sectores como energía y salud.
El Salvador además de llevar a cabo acciones de cooperación de manera bilateral y/o triangular, es participe de plataformas internacionales que promueven y proyectan en la agenda internacional, espacios de Cooperación Sur-Sur como lo es la Conferencia Iberoamericana, el cual es un espacio de encuentro de representantes de alto nivel de América Latina, el Caribe, España, Portugal y Andorra, en cuya agenda político-programática figura la promoción de la Cooperación Sur-Sur entre los países que conforman el espacio iberoamericano. Actualmente con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), se realizan importantes iniciativas, entre ellas los informes anuales sobre Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, del cual el más actual es el correspondiente al año 2010: http://www.cooperacionsursur.org/documentos/SurSurCastellano.pdf
Así mismo, en cuanto al informe, es importante destacar que este presenta reseñas detalladas de las diversas iniciativas presentes en la dinámica de la Cooperación Sur-Sur que se da en el espacio Iberoamericano. Además, es así como dentro de las acciones de Cooperación Sur-Sur que se encuentra promoviendo el país, se registra como uno de los “Casos Exitosos” de Cooperación Horizontal Sur-Sur Bilateral, el correspondiente a un intercambio de experiencias entre El Salvador y Guatemala con referencia a la creación de Fondos para Fortalecer la Capacidad Exportadora de las MIPYMES (FOEX-FONDEPRO).
También la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) promueve diversas actividades bajo el Programa Iberoamericano para el Fortalecimiento de la Cooperación Sur-Sur, el cual se aprobó en el marco de la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en San Salvador en el año 2008, con los objetivos de fortalecer y dinamizar la cooperación horizontal sur-sur iberoamericana, así como contribuir a la calidad e impacto de sus acciones, promoviendo además la extensión de buenas prácticas. En ese marco además de nuestro país, participan otros como: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, España, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay. En el mes de septiembre del año 2010, se adhirió al Programa de Fortalecimiento de la Cooperación Sur-Sur, la República de Panamá.
Para El Salvador fue importante ser “sede” del primer encuentro iberoamericano contemplado en el marco del Programa sobre Cooperación Sur-Sur, el cual se resumió en la realización del Seminario-Taller: “Diseño y Programación de la Línea de Formación e Intercambio Estructurado de Experiencias”, el cual se desarrollo el 31 de mayo, 1 y 2 de junio de 2010. Dicha actividad fue diseñada como una contribución al fortalecimiento institucional del quehacer de la Cooperación Sur-Sur, en donde se desarrollaron ejercicios de formación y programación conjunta en el cual se compartieron experiencias de los participantes, así como se analizaron las dificultades y retos que se presentan en su gestión, y además se definió, a partir de dicho análisis, el contenido, las modalidades y la programación de la línea de formación del Programa, combinando los avances investigativos de la academia y las necesidades e intereses de las Unidades Técnicas de Cooperación encargadas de la Cooperación Sur-Sur a nivel Iberoamericano.
El Salvador, a través del Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo, ha logrado concretar diferentes aportes en materia de Cooperación Sur-Sur, siendo algunos de los más importantes:
· El establecimiento de relaciones diplomáticas con nuevos socios asiáticos como Tailandia, Vietnam y Camboya.
· El fortalecimiento de las relaciones de cooperación con países socios y los cuales resultan prominentes en la dinámica de la Cooperación Sur-Sur como Venezuela, Cuba, Guatemala, Argentina, Marruecos y Qatar.
· A nivel institucional, la creación de la Unidad de Cooperación Bilateral Sur-Sur en la Dirección General de Cooperación para el Desarrollo.
· La participación en el Grupo de Tareas de Cooperación Sur-Sur del Grupo de Trabajo sobre la Eficacia de la Ayuda de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
· La participación de El Salvador en el Evento de Alto Nivel sobre Cooperación Sur-Sur y Desarrollo de Capacidades, celebrado en Colombia en marzo de 2009.
· La introducción de la experiencia de cooperación de la Región del Trifinio como una de las 52 historias de caso del Grupo de Tareas de Cooperación Sur-Sur.
· La introducción del caso FOEX-FONDEPRO (El Salvador-Guatemala), como uno de los “Casos Exitosos” de Cooperación Sur-Sur en la dinámica Iberoamericana.
· El fortalecimiento y seguimiento de las relaciones de cooperación con socios de Cooperación Sur-Sur tradicionales como Colombia, México y Brasil, mediante la realización de las correspondientes Comisiones Mixtas de Cooperación.
· El fortalecimiento de las relaciones de cooperación con Israel mediante la participación en la II Ronda de Consultas Bilaterales El Salvador-Israel.
· La aprobación por parte de la Asamblea Legislativa de El Salvador, del Convenio Marco de Cooperación Técnica, Científica y Tecnológica El Salvador-Cuba.
Finalmente, no queda la menor duda de que la Cooperación Sur-Sur ha ido ganando espacio dentro de la actual dinámica de gestión nacional de la Cooperación Internacional para el Desarrollo; esto teniendo en cuenta la importancia de esta modalidad de cooperación como herramienta de desarrollo nacional, ya que por otro lado, la Cooperación Sur-Sur en El Salvador coherentemente con sus apuestas estratégicas, busca la creación y puesta en marcha de instrumentos potenciadores de tal dinámica como un Fondo de Cooperación Sur-Sur, el cual se destine a reforzar las iniciativas nacionales que no cuentan con recursos para su desarrollo, así como dotar al país de recursos propios que le permitan otorgar cooperación técnica a otros países, siguiendo el objetivo de promover al país como motor de proyección regional e internacional.
Como verán, El Salvador ya ha dado sus primeros pasos, ahora solo falta impulsar dicho camino para colocar al país como un importante actor de la Cooperación Internacional para el Desarrollo, específicamente en materia de Cooperación Sur-Sur no solo en la región centroamericana, sino que también en el actual sistema de gobernanza global de la cooperación.




